La respuesta es complicada.

Las botas de esquí deben quedar ajustadas y sentirse apretadas, pero no hasta el punto de causar molestias o dolor. Una bota de esquí que le quede bien debe quedar ajustada alrededor del talón y el tobillo, con suficiente espacio en la puntera para mover los dedos. La bota también debe brindar soporte para el arco del pie y no debe sentirse suelta ni inestable cuando esté de pie o en movimiento. Es importante probarse diferentes tamaños y marcas de botas de esquí para encontrar el ajuste adecuado para su pie. También es una buena idea contar con un instalador de botas profesional que le ayude a elegir el tamaño y el ajuste adecuados para sus botas.

07 julio 2023 — Randy Elles